La morosidad del crédito al consumo en España se mantendrá
en niveles reducidos, aunque se advierte un cierto repunte en tarjetas, según
el informe 'Situación Consumo' elaborado por el Servicio de Estudios de
BBVA y BBVA Finanzia.
El informe, que fue presentado por el director del Servicio de Estudios de BBVA,
José Luis Escrivá, y por la economista jefe del Servicios de Estudios,
Carmen Hernansanz, apunta que la proporción de crédito al consumo
moroso en España se ha estabilizado en el 2% desde 2004, con una caída
en la última década del ratio de mora más pronunciada que
la observada en otros países desarrollados.
Hernansanz destacó como factores decisivos en este control de la morosidad
"las nuevas técnicas de medición del riesgo, el hecho de que
los contratos que protagonizan las entradas en mora sean en general de pequeño
importe, el mantenimiento del endeudamiento de las familias en niveles sostenibles
y soportados por una importante riqueza inmobiliaria y financiera, así
como las condiciones de financiación menos laxas por las que ya están
abogando las entidades financieras que harán que la morosidad sea contenida".
El informe, sustentado en la información analizada en Asnef-Equifax, el
principal registro privado de morosos, advierte, eso sí, de que se "está
evidenciando un cierto comportamiento peor en tarjetas", subrayó Hernansanz,
destacando que se trata de todas maneras de un patrón similar a mercados
como el estadounidense o el británico.
En lo que respecta a las diferentes provincias españolas, se aprecia una
heterogeneidad en la que el ratio de mora suele guardar una relación positiva
con el paro, y negativa con el PIB per capita y la importancia de las actividades
industriales y de construcción en la región.
Igualmente, la densidad de oficinas bancarias es una variable que contribuye positivamente
a la calidad del crédito a las familias, añade el estudio.
ELEMENTOS QUE LIMITAN UN AUMENTO.
No obstante, aunque el cambio de ciclo económico puede llevar a un aumento
en la morosidad del crédito al consumo, "hay elementos como la suavidad
de la desaceleración económica o la traslación de las graduales
subidas de los tipos de interés al coste del crédito al consumo
que se concede a tipo fijo que lo limitan", destacó Escrivá.
El crédito al consumo mantiene, eso sí, "su fortaleza"
en España, estabilizándose en tasas de crecimiento superiores al
20%, siendo el saldo de crédito al consumo en nuestro país un 15%
del de la zona euro y un 18% las nuevas operaciones.
Este dinamismo está provocado por el empuje de la demanda, que en lo que
respecta a la oferta se observa a lo largo del primer semestre de 2006 una moderación,
"con un sesgo menos expansivo".
MODERACIÓN EN EL RITMO DE CRECIMIENTO DEL CONSUMO.
Respecto al gasto en consumo de los hogares, creció en el segundo trimestre
de 2006 un 3,6%, un punto por debajo del máximo aumento registrado en esta
etapa cíclica a mediados de 2004.
Esta desaceleración en el crecimiento se mantendrá con un 3,6% y
4,1% en 2006 y 2007, respectivamente, por debajo del 4,2% registrado en promedio
en el período anterior de 2004-05.
Ello se debe a la continuidad del escenario de moderación en el crecimiento
de la renta y de la riqueza de las familias y de un aumento de su carga financiera,
que se ve más afectada por el incremento del nivel deuda que por el de
los tipos de interés, "cuyo factor no hay que enfatizar ya que van
a seguir bajos con respecto a mediados de los noventa", subrayó Escrivá.
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