Quizá el momento elegido para la salida a bolsa de una compañía tenga casi tanta
importancia como el precio fijado en la colocación; las empresas ligadas a la
Nueva Economía que comenzaron a cotizar en el 99 lo hicieron en un momento en
que el mercado suspiraba por este tipo de valores, y en general todas aguantan
hoy el tipo y se mantienen con mayores o menores ganancias.
En el 2000 (y aún hoy) en el mercado imperaba el sentimiento opuesto, y así empresas
como Telefónica Móviles, Recoletos
o Prisa arrojan hoy significativas pérdidas. De
las salidas a bolsa del 2000 hoy sólo registran ganancias Gamesa
(el negocio de crecimiento de la energía eólica es ajeno al fenómeno de la Nueva
Economía, además se estrenó con un PER relativamente bajo) y EADS,
un valor del que los analistas hablan poco pero que está mostrando un muy buen
comportamiento en bolsa y que cuenta con interesantes oportunidades de crecimiento
en el desarrollo de aplicaciones civiles para su tecnología militar.
Otro aspecto destacable es que el comportamiento a medio plazo de una empresa
que sale a bolsa parece ir ligado a la evolución de los primeros días: en general
el mercado castiga especialmente a aquellas empresas que en su salida a bolsa
sufrieron pérdidas, y viceversa; a los inversores les cuesta olvidar un estreno
decepcionante.
En este sentido quizá los gestores de Parques Reunidos
recuerden hoy todavía con sumo dolor el día de su salida a bolsa. Para los que
por aquel entonces no seguían los mercados financieros, la salida a bolsa de Parques
Reunidos llenó las portadas de la prensa financiera en todo el mundo porque la
empresa llevó a la Bolsa de Madrid a una elefanta del Zoo (de nombre Clarisa)
que se desbocó y sembró el pánico entre numerosos conductores, además de destrozar
parte del mobiliario urbano cercano a la Plaza de la Lealtad de Madrid antes de
ser derribada con dardos tranquilizantes por un temerario veterinario. Para más
INRI hoy día la empresa sigue teniendo problemas con los elefantes (en la red
circula una campaña que pretende transferir la custodia de un elefante llamado
Rhanee de Parques Reunidos a una sociedad protectora de animales inglesa).
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