En la actualidad los problemas que hemos citado anteriormente, tanto estructurales
(debilidad del sistema financiero, envejecimiento de la población o el capitalismo
paternalista), como los coyunturales (deflación, debilidad del consumo,
descenso en las inversiones e incremento del paro) siguen vigentes en la economía
japonesa, lo que unido a la inestabilidad política que actualmente está sufriendo el país,
nos hace pensar que en el corto plazo las cosas poco van a cambiar.
Para salir de la crisis es necesario que el Gobierno esté dispuesto a realizar
una reestructuración tanto del sistema financiero, ya que se habla
de que las deudas irrecuperables de la banca, podría alcanzar el billón de dólares,
como de muchas empresas con importantes pérdidas que han sobrevivido gracias
a las subvenciones estatales. De momento este riesgo, ninguno de los Gobiernos
ha estado dispuesto a asumirlo, ya que eso provocaría un incremento notable de
la tasa de paro, en un país en el que aún no se ha asimilado que el empleo no
es para toda la vida.
En este sentido existen fuertes rumores de que el Presidente japonés podría dejar
su cargo el próximo mes de marzo, lo que sin duda alguna podría despertar expectativas
de mayores reformas.
Por otro lado todos los expertos coinciden en que la recuperación económica
definitiva no vendrá de la mano de un incremento del gasto público como ha ocurrido
hasta ahora, sino que lo hará de la mano de un incremento de la demanda interna.
Para ello, una de las medidas que cuenta con más apoyos, es la depreciación del
yen frente al dólar, de forma que aumentarían las exportaciones y al incrementarse
el precio de las importaciones, se conseguirían generar expectativas de inflación,
lo que aumentaría el consumo y podría llevar al país a la tan esperada recuperación
económica.
De esta forma la recuperación pasa por llevar a cabo una serie de reformas y medidas
que a corto plazo no van a ser aceptadas por gran parte de la población, pero
que sin embargo, son necesarias para seguir siendo una economía competitiva en
el largo plazo.
Además si observamos el índice Nikkei , vemos que éste se encuentra en su nivel
más bajo de los últimos 16 años, lo que significaría que desde entonces Japón
no ha crecido nada, algo inverosímil. Por lo tanto y tomando como referencia los
niveles actuales (12.000 yenes), estoy seguro de que si realizamos una inversión
a cinco años, habremos obtenido una revalorización al cabo de dicho periodo muy
pero que muy superior a la del resto de los mercados, ya que tengo la total seguridad
de que las inversiones tanto en la bolsa española, europea o americana, no alcanzarán
ni de lejos, las rentabilidades obtenidas en el mercado de renta variable japonés.
En los niveles actuales y siempre teniendo en cuenta que es una inversión con
un horizonte temporal de 3-5 años, es donde hay que invertir y no cuando el Nikkei
se encuentre sobre los 20.000 yenes ¿O es que acaso dudan ustedes de que llegará?
Llegará, llegará, por supuesto que llegará......
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