Nuestra tercera recomendación es que tan sólo debes invertir
aquel dinero que no vayas a necesitar. Un inversor que hubiera invertido
"X" euros en la bolsa española en el año 1940, sesenta
años más tarde habría multiplicado su inversión
inicial por 1053,8 veces, ya que durante este periodo de tiempo la rentabilidad
media de ésta ha sido del 12,3% cada año (entre tres y cuatro
puntos por encima de lo que habríamos obtenido si hubiéramos invertido
nuestros ahorros en renta fija).
Pero no todo es tan bonito como parece, durante ese periodo ha habido años
en los que la rentabilidad ha superado el 40%, mientras que en otros, las pérdidas
han llegado a ser del mismo porcentaje. Así por ejemplo, un inversor
que hubiera invertido su dinero en el pico de 1974 no lo habría recuperado
hasta doce años después, sin embargo si lo hubiera hecho a principios
de 1983 habría obtenido una rentabilidad del 68,5% por año hasta
los máximos de 1987.
Por lo tanto, la conclusión que se puede sacar de todo esto es que si
bien en el largo plazo la bolsa es el mejor lugar donde depositar nuestro dinero,
la rentabilidad que podamos obtener depende muy mucho del momento en el que
lo hagamos, es decir, el riesgo de invertir en bolsa es mucho mayor que el
de meter nuestro dinero en renta fija, y por lo tanto no es de extrañar
que tengamos la mala suerte de entrar en bolsa con el pie cambiado, y que por
lo tanto tengamos que esperar muchos años hasta recuperar nuestro dinero.
Conviene ser consciente siempre de ese riesgo y nunca nunca nunca descartar
esa posibilidad.
Por todo ello, es por lo que recomendamos no invertir el dinero que vayas
a necesitar,al menos en los próximos cinco años. Si has llegado
a la bolsa con la intención de comprarte un coche el año que viene
con los beneficios que piensas obtener en bolsa, lo más probable es que
el año que viene ni tengas coche, ni dinero suficiente para poderte comprar
una Mobylette. ¿Tu intención es la de comprarte un coche, un bungalow
o amueblar la cocina en los próximos cinco años? No pasa nada,
invierte ese dinero en un depósito de alta rentabilidad y ni si te ocurra
meter ese dinero en bolsa.
La inversión en bolsa no es tan difícil como nos pensamos,
y el inversor paciente en el largo plazo siempre acaba obteniendo su recompensa,
sin embargo todo aquel que llegue a la bolsa con la esperanza de intentar obtener
grandes ganancias en un corto espacio de tiempo, está condenado más
tarde o más temprano al fracaso. No olviden esto jamás.
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eres incapaz de invertir a largo plazo