Si llevamos semanas (mejor dicho meses) hablándoles de que las pérdidas en las
bolsas de todo el mundo vienen motivadas por el temor a una recesión económica
en EE.UU. (y por extensión en el resto del mundo) y comentándoles la visión
optimista de la mayoría de los analistas a este respecto, en las últimas
jornadas parece estar tomando forma otra nueva visión aún más preocupante que
la primera: se dice que el motor de la economía mundial, EE.UU., podría estar
entrando en un proceso de estanflación (palabreja que se utiliza cuando la
economía crece poco y a la vez suben los precios de los bienes y servicios);
este es un escenario muy temido porque las herramientas para combatirlo son escasas
e inciertas (básicamente son las medidas de Oferta, pueden conocer más sobre ellas
en el artículo Entender la Economía).
A esta visión se ha llegado por una serie de datos puntuales
publicados en EE.UU. que hablaban de fuertes subidas de los precios en Enero;
ahora la gran pregunta es si estas señales son coyunturales o si cabe esperar
que se agudicen... Pues bien, una vez más la mayoría de los analistas señalan
que no hay problema, que los últimos datos sobre inflación no pasan de ser una
anécdota y que la clave para confirmar este optimismo está básicamente en
la evolución de la confianza de los consumidores: si ésta sigue cayendo la inflación
no será un problema (los consumidores gastarán menos), aunque habría que puntualizar
que también es importante atender a la evolución de los precios del petróleo.
Con ello la situación podría combatirse a la manera tradicional (bajando los tipos
de interés), y en definitiva el escenario se presentaría muy positivo para la
bolsa. Casualmente la semana que viene será éste uno de los datos que conoceremos
en EE.UU. (concretamente el martes), por lo cual ello podría suponer un punto
de inflexión para las bolsas de todo el mundo.
Mientras tanto los inversores, inmersos en un ataque de nervios permanente, han
castigado seriamente esta semana a prácticamente todo tipo de empresas, pero
con especial saña a las sujetas a más incertidumbres: las ligadas a la Nueva Economía,
en general los sectores de Telecomunicaciones, Medios y Tecnología. Si la situación
general era antes de esta semana ya de por si incierta, los problemas
económicos en Turquía han venido a agravar la tensión: muchas empresas Europeas
tienen importantes intereses ahí, especialmente las Alemanas, y se teme un posible
contagio a otros países emergentes como los de Latinoamérica, donde las grandes
empresas españolas concentran gran parte de su negocio. En positivo hay que decir
que esta semana también se han publicado distintos datos
económicos en Europa que soportan la visión de que, incluso aunque a EE.UU.
le vayan mal las cosas, aquí podemos salvarnos de la quema e incluso impulsar
el crecimiento económico mundial.
El reflejo de toda esta situación en la bolsa española ha sido, además de las
pérdidas, una alta volatilidad fruto del nerviosismo y un especial castigo
a las empresas del Grupo Telefónica (la matriz,
Terra, TPI y Telefónica
Móviles), donde al mal sentimiento general sobre el sector se une el casi
perpetuo flujo de malas noticias (esta semana ha habido nuevas
dimisiones), y a las pertenecientes al Nuevo Mercado.
En positivo, las empresas cíclicas se han beneficiado
de las mejores perspectivas económicas para Europa y de los movimientos corporativos
en el sector: así destacan las ganancias de valores como Aceralia
(en proceso de fusión), constructoras como Ferrovial,
Dragados o FCC , o
NH Hoteles. Como nota para el optimismo hay que
señalar que esta semana ha habido numerosas publicaciones de beneficios del año
2000 y que en general las noticias han sido buenas (es el caso de Asturiana
del Zinc, Aceralia, Mapfre,
FCC, Ferrovial, Recoletos,
Agbar, Sogecable o
Red Eléctrica); quizá las noticias no han sido tan
buenas para empresas como TPI o Amadeus.
Para terminar será interesante seguir la evolución de Iberdrola,
que parece estar encarando un replanteamiento estratégico: al parecer va a deshacerse
de sus negocios de telecomunicaciones en Latinoamérica, y esta semana ha anunciado
el inicio de pruebas de esa nueva tecnología que puede suponer una revolución
en el mercado eléctrico: Powerline Telecommunications.