El director del Instituto Persona Empresa y Sociedad (IPES) de ESADE, Josep María
Lozano, destacó, durante la presentación del IV Observatorio de la Inversión Socialmente
Responsable, que durante 2003 estos fondos, que introducen explícitamente criterios
de preselección en las actuaciones empresariales de carácter ético, ambiental
y social, registraron un aumento patrimonial del 33,07 por ciento respecto de
2002, suponiendo ésta la primera subida en cuatro años, aunque el número de participantes
cayó en un 39,29 por ciento.
Así, y según explicó Lozano, el total de patrimonio invertido en este tipo de
fondos en 2003 ascendió a 846.000 euros, frente a los 63.000 registrados en 2002.
Fondos como Santander Central Hispano Solidaridad, Urquijo Cooperación, BNP Paribás
Fondo de Solidaridad o Renta 4 Ecofondo, fueron algunas de las instituciones socialmente
responsables que invirtieron en estos fondos, todos ellos registrados en la Comisión
Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Lozano consideró este "repunte" como "moderado", aunque reconoció que en España,
"por fin se está siguiendo la tendencia de los mercados europeos", donde este
tipo de inversiones son mucho más elevadas.
A través de este Observatorio, que el IPES realiza anualmente, se consigue, según
dijo, no sólo conocer cómo evoluciona la inversión de las empresas en estos fondos,
sino "realizar un test del estado de salud real de la responsabilidad social de
las empresas en España".
Como autor del estudio, Lozano señaló que, tras su análisis, queda "muy claro"
que para que el mercado de la Inversión Socialmente responsable (ISR) avance en
España "es fundamental el desarrollo del ámbito institucional", una tendencia
que se sigue ya desde hacer algunos años en los mercados europeos más desarrollados.
En Observatorios anteriores el IPES ya pedía una reforma legal sobre estos fondos
para apoyar su impulso desde las instituciones, a través, por ejemplo, de la obligatoriedad
de que todas las empresas comuniquen si asumen o no estos criterios en su preselección
de cartera.
"Siempre sin obligar a ninguna compañía a que los asuma, pero sí a que informe
de si lo hace o no", añadió Lozano. Sin embargo, según dijo, los trabajos en este
aspecto "han quedado interrumpidos por el reciente cambio de Gobierno".
Los datos del Observatorio destacan como novedad la aparición por primera vez
de un fondo destinado a inversores institucionales (Santander Central Hispano
Responsabilidad), así como dos de los planes de pensiones para empleados más importantes
en España, los de Telefónica y La Caixa, que "ya incorporaron en 2003 políticas
de ISR en la preselección de carteras".
También en 2003 apareció el primer fondo de pensiones socialmente responsable
para el mercado minorista, el BS Plan Ético y Solidario, una iniciativa conjunta
de Sabadell Atlántico y la ONG Intermón Oxfam.
ESTADO DE SALUD 'JUSTITO'
En su opinión, en España "hay espacio" para desarrollar este tipo de marco legal
para hacer una política concreta sobre esta cuestión, "bien desde la promoción,
o a través de facilitar la transparencia, el apoyo fiscal o la obligatoriedad
de dar información sobre esa adopción de criterios".
La "clave", según dijo, es "estudiar qué tipo de políticas públicas se pueden
realizar en este aspecto", recordando que el estado de salud, tanto de la RSC
como de la ISR en España, es "justito". En este sentido, apuntó la necesidad de
una mayor implicación por parte de todos los actores de la ISR para llegar a una
verdadera implantación de ésta, así como la falta de conocimiento y concienciación
de los inversores que "piensan que por ser fondos responsables o solidarios tienen
menos rentabilidad".
"Al hablar de ético o solidario es muy fácil que se transmita la idea de que se
trata de hacer algún tipo de donación", y esa es una idea "incorrecta". Ante la
imagen de que este tipo de fondos no son "serios", Lozano pidió "una implicación
más activa de las organizaciones sociales y religiosas", que en otros países europeos
"están haciendo mucho" en este aspecto, ya que en España, "de momento, los actores
implicados avanzan al ralentí".
Así, abogó por fomentar en España lo que se denomina "activismo accionarial",
y que no es otra cosa que la presencia de los actores implicados en estos fondos
en las juntas de accionistas, algo que consideró que "siempre es positivo".
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