Las plusvalías que el viento se llevó.
La mandíbula de Escarlata tembló hasta que consiguió encajar los dientes para afirmarla. ¡Marcharse! ¡No, todo menos eso! ¿Cómo iba a poder vivir sin ellas? Todos se habían alejado de ella, todos los que le importaban excepto las plusvalías. Las plusvalías no podían irse... ¿Pero cómo podría retenerlas?
- ¿Me abandonáis?
- No te sientas esposa abandonada y dramática, Escarlata. No te va ese papel. ¿No quieres divorcio, ni siquiera separación? Bueno, entonces volveremos lo bastante frecuentemente para evitar las murmuraciones en el foro.
- ¡Condenas murmuraciones! -gritó enfadada-. ¡Os quiero!
Por un momento, las plusvalías vacilaron como si se preguntasen si no sería mejor una mentira piadosa que la verdad desnuda. Luego se encogieron de hombros.
- Escarlata, nunca hemos sido de esas personas que recogen los pedazos rotos, los pegan y luego se dicen a sí mismos que la cosa compuesta está tan bien como la nueva. Lo que está roto, roto está. Y preferimos recordarlo como fue, nuevo, a pegarlo y ver después las señales de rotura mientras descansemos en el Banco. No podríamos vivir contigo y mentirte, y mucho menos mentirnos a nosotras mismas. Quisiéramos que nos pudiese importar adónde
vas o lo que quieres, pero...
Lanzaron un suspiro y escucharon el duce tintineo de los euros en el bolsillo...
- Querida mía, nos importa un bledo.
Escarlata, muda, oyó cómo subían las escaleras, alejándose. Con el ruido de pasos y el tintineo metálico que moría en el vestíbulo, moría la última cosa por la que valía la pena vivir.
- No quiero pensar en esto ahora -se dijo, ceñuda, evocando su antiguo conjuro mágico-. Me volveré loca si pienso ahora en lo que pierdo. Pensaré en ello mañana. Yo... En fin, yo mañana me iré a Tara.- Y se sintió aliviada.
Había
ido otra vez a Tara medrosa y derrotada y había salido de entre sus acogedores muros fuerte y armada para la victoria.
- Pensaré en todo esto mañana, en Tara. Allí me será más fácil soportarlo. Sí: mañana pensaré en el medio de convencer a las plusvalías. Encontraré otras Telefónicas, otros Populares, otras
Amadeus; con sus soportes, tendencias, canales ascendentes y descendentes... Después de todo, mañana será otro día.
LA VERDAD ESTÁ AHÍ FUERA. QUIZÁS MAÑANA. SALUDOS