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Una operación con flecos insospechados
J. Montalvo
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Publicado: 07:00
Pocos días antes de lanzar su opa por el 100% de
Endesa , en febrero del pasado año, los responsables de E.ON , el gigante eléctrico alemán, se plantearon la posibilidad de comprar acciones del grupo español en el mercado, antes de presentar su oferta, para garantizarse una posición de partida fuerte que le acercara a su objetivo de superar el 50% del capital de
Endesa.
El elevado coste de la operación y el riesgo que suponía desembolsar el dinero sin garantizarse el éxito aconsejaron al grupo alemán desechar esta opción.
Un año después, con la opa sobre
Endesa ya en periodo de aceptación, es más que probable que los responsables de E.ON se estén arrepintiendo de aquella decisión.
La irrupción del grupo energético Enel, con la compra del 9,99% de
Endesa y la intención confirmada de llegar al 24,9%, y la posibilidad de una alianza con
Acciona, que tiene el 21% de la eléctrica española, han puesto en evidencia la utilidad de la legislación española sobre opas.
Con la suma de sus porcentajes,
Acciona y Enel pueden prácticamente bloquear el desblindaje de
Endesa que propugna E.ON, condición indispensable para que el grupo alemán declare exitosa la opa. Para lograrlo, necesita el visto bueno del 50,01% del capital, casi inalcanzable sin el apoyo de los dos socios de referencia.
Triste paradoja: E.ON, que ha hecho una oferta que se extiende a la totalidad del capital de
Endesa (igual que
Gas Natural en septiembre de 2005), podría resultar penalizada por una legislación que, precisamente, busca fomentar el lanzamiento de ofertas públicas.
La clave del asunto está en la etérea definición de la concertación entre empresas. Teóricamente, a dos compañías que compran de forma concertada participaciones en otra empresa, se les contabilizaba como participación única. Si ese porcentaje supera el 25%, los socios que han concertado el acuerdo deben lanzar una opa. En el caso de
Endesa, si se demostrara que
Acciona y Enel concertaron sus participaciones, la eléctrica italiana tendría que lanzar una opa, por un 10% con la actual legislación y por el 100% con la nueva.
Sin embargo, expertos jurídicos reconocen la enorme dificultad que representa para un regulador demostrar la existencia de un acto concertado. “Sin un papel firmado entre los accionistas o, al menos, un plan conjunto de venta de algún activo posterior a la operación, resulta muy complejo demostrar una concertación”, apunta un experto.
En la caso hipotético de demostrarse, Enel tendría que esperar al final del periodo de aceptación de la opa de E.ON, previsto para el 29 de marzo, para proponer su oferta.
En la tramitación del proyecto de la nueva
ley de opas, el PP propuso dos enmiendas, que no fueron aceptadas, que parecían elaboradas a la luz de los acontecimientos en
Endesa. En primer lugar, planteó que el consejo de la empresa que recibe una opa pueda anular los blindajes estatutarios (como los límites de voto) cuando el oferente adquiera dos tercios del capital. El proyecto del Gobierno eleva ese requisito al 75%.
En su segunda iniciativa, el PP planteaba introducir en la norma “la obligación de la CNMV de investigar aquellos casos en los que existiendo una opa presentada, dos o más personas estén comprando acciones de la compañía opada” para superar de forma conjunta el 30%.
No es la primera vez que
Acciona se enfrenta a una investigación de la CNMV por una supuesta concertación. En julio de 2003, el regulador bursátil investigó si existió concertación entre el grupo de servicios, entonces primer socio de
Avánzit con el 22 % de su capital, y los socios minoritarios que se hicieron con el control de la compañía.
Con el apoyo de
Acciona, la junta de accionistas aprobó el inicio de una acción social de responsabilidad, que terminó con el cese del consejo nombrado tres meses antes y compuesto por profesionales y su sustitución por los promotores de la demanda.