¿ POSIBLE CAMBIO DE CICLO ?
La bolsa, frente a la posibilidad de un cambio de ciclo
Para los inversores, no hay nada más importante que detectar este proceso a tiempo y actuar en consecuencia, ya que los errores en esta materia se purgan durante años
Ángeles Oregui. Espectacular. La caída, claro. Nada menos que una pérdida superior al 5% en el
Ibex, sólo superada en el pasado reciente —no tan reciente— por una semana negra en septiembre de 2002 en la que el
Ibex se dejó un 6,19%. Ya no hay dudas, la posible corrección es toda una realidad.
No hay dudas en cuanto al hecho del inicio de la corrección, es una evidencia. E incluso podría ser considerado un cambio positivo desde el punto de vista de la operativa en bolsa, por aquello de que siempre es más fácil moverse sobre terreno firme, aunque éste tenga una clara pendiente bajista, que sobre arenas movedizas, más planitas en apariencia, pero mucho más peligrosas.
Lo malo es que lo de tener bien definido el terreno de juego es mucho pedir en la bolsa y ahora tampoco está claro. La incertidumbre, lejos de desaparecer, se ha trasladado de un asunto coyuntural como es una etapa de corrección —por otra parte más que justificada por la subida precedente— a una cuestión estructural, el cambio de ciclo económico.
Esto son palabras mayores, y la posibilidad de que estemos ante los últimos coletazos del ciclo alcista que empezó en 2002, lo ha dicho nada menos que Greenspan, el mismo que advertía de la "exhuberancia irracional de los mercados" antes del desastre del estallido de la burbuja tecnológica. Todavía más preocupante resulta que "da la casualidad o la coincidencia" — en todas partes cuecen habas, el ministro Clos no tiene la exclusiva— de que se le ha ocurrido decirlo cuando los datos de la evolución del PIB de Estados Unidos en los dos últimos trimestres muestran un claro retroceso de la inversión fija, lo que unido al descenso del 3% en los pedidos de bienes duraderos en enero señala a un intenso proceso de ajuste de inventarios, claro indicio de que se barajan expectativas de una seria desaceleración de la economía. Y lo peor es que los mercados no creen en la casualidad, sino en la causalidad.
La conclusión de todo esto es que estamos en un momento delicado, muy delicado. No se trata de asustar, pero lo que hay en juego es nada menos que el paso de un ciclo alcista a otro bajista con todo lo que ello conlleva. No hace tanto que las bolsas vivieron uno, el periodo 2000-2002-3, como para haberlo olvidado.
Para los inversores, no hay nada más importante que detectar este cambio a tiempo y actuar en consecuencia, ya que los errores en esta materia se purgan durante años. Y más vale excederse en prudencia por el lado negativo. Si hay que rectificar, que sea con compras en una bolsa con una tendencia alcista reafirmada, no a la inversa.