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Contiene una afirmación inaceptable
Me solidarizo plenamente con el dolor de esta víctima, pero tengo que introducir un matiz. Dice en su carta lo siguiente:
"¿Agredir? Yo sólo me siento agredido por la maldad de los asesinos –de los que intentaron asesinarme–, por el silencio de sus cómplices, por el interés calculado de los que nos hacen convivir con este horror porque comparten la idea final de su proyecto".
La última parte de este párrafo es sencillamente indecente. Aún admitiendo, a efectos meramente dialécticos, que algunos podamos compartir determinados fines con la banda -lo cual incluso es discutible, porque ETA es más un movimiento revolucionario que nacionalista, aunque utilice el independentismo como bandera-, lo que en ningún caso se puede afirmar es que los independentistas vascos "hacemos convivir a las víctimas con este horror".
En primer lugar, ETA es, principal y fundamentalmente, un subproducto de la imposición secular del Estado frente a los vascos y, en particular, un efecto reflejo del fascismo, de la dictadura y de la falta de libertades a que se sometió al Pueblo Vasco durante cuatro décadas. ETA es más hija del franquismo que del nacionalismo vasco, y se parece mucho más a aquél que a éste.
Por otro lado, si algo hace perpetuar la actividad de ETA y, desde luego, el apoyo que recibe de sus bases sociales, es la falta de apertura de un proceso democrático en el Estado, que reconozca las libertades colectivas de los pueblos que lo integran.
Por lo demás, pretender que los independentistas vascos renunciemos a nuestras ideas mientras exista ETA es, simple y llanamente, jugar sucio, y exigiría igualmente que los partidos de izquierda renuncien a tantas y tantas ideas que ETA y su entorno también defienden en el ámbito de las políticas sociales, económicas o medioambientales.
En segundo lugar,