Invertir con mentalidad de empresario (consejo para noveles).
Opino que invertir con mentalidad de empresario resulta rentable y además proporciona otros beneficios intangibles.
La empresa tiene vocación de permanencia y lo habitual es que el empresario siga en la misma o, por lo menos, en similar línea de negocio. Es lógico que uno se dedique a aquello que conoce. Además, por mal que esté el sector inmobiliario, no es fácil transformar de la noche a la mañana una fábrica de ladrillos en una de computadoras.
El inversor bursátil no tiene esas limitaciones. Le basta con vender las acciones de una compañía y comprar las de otra.
No pretendo sugerir ni por un momento que sea más fácil enriquecerse como inversor que como empresario. Todo lo contrario. El empresario conoce a fondo su negocio y tiene, desde luego, mucha mayor información sobre su empresa de la que pueda tener un inversor particular.
Sin embargo, es evidente que el accionista tiene la ventaja de poder bajarse del tren en cualquier momento y tomar otro (a mí es que lo del coche no me convence). Por ello, invertir con mentalidad de empresario no tiene nada que ver con el “buy
and hold” al que algunas veces se ha comparado.
Esta no es la única razón por la que recomiendo este tipo de operativa. No resulta menos importante la satisfacción intelectual que se obtiene. Así, en las suaves y plácidas noches de verano, ya tan próximas, si se entabla conversación con una bella dama (o caballero según sexo, preferencias y moral) siempre puede uno decir que es petrolero aunque sólo tenga una acción de
Repsol. Cabe la posibilidad de que la otra parte se extrañe al ver las alpargatas que uno calza pero siempre se puede salir airoso alegando: “oiga, que lo mío es el petróleo, yo de calzado ni p.idea.” Si cuela, cuela.
El capitalismo es la respuesta (y no, lo lamento, no recuerdo la pregunta).
Buenas tardes.