...el sesgo ideológico de las calificaciones
La agencia Moody’s ha reducido la calificación de riesgo de
Argentina, al considerar que se ha agudizado la “volatilidad política” en ese país, y que estas “elevadas incertidumbres políticas” están aumentando “la preocupación sobre la habilidad de
Argentina para gestionar los potenciales golpes económicos y fiscales” que puedan llegar.
Este cúmulo de conjeturas y arbitrariedades sirve a Moody’s para concluir tajantemente que "la calificación actual refleja por completo la débil capacidad de pago de Argentina", según reportan las agencias de noticias.
Esta revisión de Moody's llega la misma semana en que Standard & Poor's (S&P) adoptó una decisión similar debido a un "perfil financiero más débil" y un escenario político "más complejo" en el país.
¿Casualidad? Standard
and Poors consideró que la colocación de bonos argentinos de deuda en Venezuela por valor de mil millones de dólares, era una señal de “desesperación” para conseguir financiamiento a cualquier precio.
Este empeoramiento en la calificación de riesgo país, ha supuesto que
Argentina haya tenido que hacer un gigantesco desembolso para recomprar bonos de deuda que vencen próximamente, y detener así la caída del valor de los títulos de deuda pública.
La mayor parte de los economistas argentinos, oficialistas o de oposición, reconocen que decir que el país está en riesgo de default es exagerado e infundado. Con más de 47.000 millones de dólares en reservas internacionales, no hay elementos que permitan afirmar que
Argentina no podrá honrar el pago de la deuda emitida.
¿Cuál es entonces el papel de las calificadoras de riesgo? Todo apunta a que se trata de hacerle pagar caro a
Argentina su determinación de no someterse a los planes de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional, que desangraron al país durante dos décadas y condenaron a la mitad de la población a la miseria, en beneficio de las empresas transnacionales y de un reducido número de capitalistas locales.
¿Riesgo de insolvencia en Venezuela?
Llama la atención que Venezuela encabece el ranking de países más peligrosos para el capital extranjero, teniendo una de las economías más saneadas de América Latina, con un crecimiento de seis años consecutivos, entre los tres países que más han crecido en la región.
Las reservas internacionales totales de Venezuela se sitúan en su máximo histórico, por encima de 36.256 millones de dólares, tal como reporta ABN. A esto se suma la existencia de un Fondo de Estabilización Macroeconómica, creado en 1998 para evitar que las fluctuaciones del ingreso petrolero venezolano afecten al equilibrio fiscal, cambiario y monetario.
¿Cuál es entonces el riesgo de que el Estado venezolano no pueda pagar a sus acreedores?
Incluso el diario “El Universal” se hace la pregunta, en su edición del 15 de agosto. “Con el precio de la cesta petrolera venezolana en un promedio de 103,44 dólares en lo que va de año, la posibilidad de que el país no cumpla con sus compromisos de deuda externa es prácticamente nula. “¿Qué ocurre en el mercado?”
El Nacional parece haber encontrado la respuesta, y afirma tajante en su artículo “Piden reducir compra de bonos”, del 15 de agosto: “La tendencia al alza del riesgo país Venezuela continúa como consecuencia de la incertidumbre creada entre los inversionistas por la aprobación de 26 leyes vía Habilitante”
¿Qué tienen que ver las leyes habilitantes con el riesgo país? “Misterios de la ciencia”, que diría el sabio profesor Lupa.