Vendimiadores y oficinistas tienen mucho en común
Saludos. Ya sé que hoy no está el horno para bollos, pero hace días que tenía esto escrito para colgarlo en mi blog. Ya sabeis:
http://www.blai5.com/blog/
Es una píldora de realidad sobre el mercado de trabajo. De ir, observar y charlar con la gente. Me interesará saber si otros han tenido la misma sensación en sus propias empresas.
"VENDIMIADORES Y OFICINISTAS TIENEN MUCHO EN COMÚN
Hace algún tiempo [unos pocos años] me encargaron un pequeño aplicativo para un departamento concreto de una gran empresa. Aquel departamento administrativo ocupaba entonces a 18 personas y su composición no me llamó especialmente la atención.
Hace pocas semanas volví a visitarlos pues había que hacer unas correcciones, y lo que allí vi me hizo pensar, pues esta vez sí que observé cambios notables. Me pregunto si son extrapolables a otras empresas y regiones.
El mismo departamento ahora está compuesto por 13 personas, (5 menos). Ya sólo 6 son de españolas de origen: el responsable, los 4 becarios [o sea, TODOS los becarios] y sólo uno de los empleados “de a pie”, una persona ya mayor. De las 7 restantes, 4 son de origen hispanoamericano y las otras 3 son de países del Éste.
No. No hay un ápice de intención xenófoba en lo que cuento, sino estrictamente análisis económico y del mercado de trabajo. Por lo que sé esa composición departamental ha surgido por una mantenida tendencia a la baja en la oferta salarial por parte de la empresa. Cada vacante era repuesta en el mercado con una retribución salarial inferior, y así ha sido durante los últimos años. Una interminable cadena de fugaces becarios han sustituido a personal fijo, y son tratados como trabajadores baratos, no como personal en formación. Y, para acabar, el único trabajador nacional “senior” teme por su puesto de trabajo, pues es consciente que se le está pagando mucho más que al resto, por la simple razón de que fue contratado antes por la empresa. Su continuidad (en su opinión) poco tendrá que ver con su rendimiento, eficiencia o productividad, sino simplemente con su costo. Está preocupado.
Eso me recuerda esa cantinela de que los españoles no queremos hacer ya determinados trabajos. Que no hay españoles que quieran doblar el espinazo en el campo. Y, por otro lado, contingentes de vendimiadores españoles parten ahora mismo hacia Francia. ¿Qué les pasa? ¿Por qué en Francia sí y en España no? Quizás la explicación sea fácil, pues mientras en Francia se les ofrece 2000 euros por un mes de trabajo aquí [con suerte] pueden obtener entre 600 y 800 por el mismo trabajo y tiempo.
Algo falla en nuestro sistema cuando, después de años de fuerte crecimiento económico, nuestros vendimiadores emigran y los oficinistas tienen que renunciar a cambiar de empresa simplemente porque no les compensa lo que las éstas hoy les ofrecen. ¿O quizás nuestro tan cacareado crecimiento se ha basado también en eso?"